10 Buenas razones para recolectar

 

No hace muchos años, que el consumo de alimentos silvestres y la cocina de origen recolector están de moda. Sin embargo, no son muchas las personas que recolectan por sí mismas estos deliciosos y orgánicos alimentos que nos brinda la naturaleza; y en este caso, el bosque. Aquí te compartimos diez buenas razones por las que debes salir a recolectar y hacer de esta actividad un buen paseo. Aquí no hablamos de una recolección con fines lucrativos, sino una recolección que nos acerque a nuestro entorno natural y al concepto de comer alimentos silvestres.

 

1.  Son gratis. La recolección de flora local te puede aportar con alimentos muy nutritivos, la mayoría de las veces orgánicos y a costo cero. ¿Cuánto gastas por comprar un kilo de murta?
2.  Es sano. Dar un paseo por la naturaleza es saludable, tanto física como espiritualmente. Hay cada vez más evidencia que indica que un mayor contacto con la naturaleza puede ayudar a aliviar cambios de ánimo, depresión, ansiedad o simplemente a despejar la mente para pensar con claridad.
3.  Son alimentos poderosos. Muchos alimentos silvestres nos entregan muchos nutrientes y tienen, además, propiedades medicinales. ¿Sabías que el maqui y el michay son uno de los alimentos con mayor concentración de antioxidantes que se ha encontrado en el mundo? ¿Y que la avellana además de entregarte mucha energía, te aporta gran cantidad de Vitamina E y te puede ayudar a combatir el colesterol?
4.  El conocer es valorar. Al aprender a reconocer y hacer uso de plantas nativas, también aprendemos a valorar lo que la naturaleza tan generosamente nos entrega y que debemos resguardar para las generaciones futuras. Cuanta más gente conozca, cuide y use la flora local, más respeto existirá por ellas y por el bosque en general. Además podrás enseñar a otro lo que sabes extendiendo la conservación al resto de tu comunidad.
5.  Es una actividad entretenida, educativa y enriquecedora para los niños. El salir a recolectar con niños es una increíble instancia para que se relajen y jueguen en un entorno natural. La recolección en sí, los ayuda en su desarrollo cognitivo y sensorial como también en su desarrollo motor tanto grueso como fino. Además, salir a recolectar, sin duda, ayudan a fortalecer los lazos familiares.
6.  Colaboras con la conservación de estas plantas. En la medida que mejor conozcas estas plantas comestibles y sepas sus estados de conservación, podrás tomar mejores decisiones sobre cuánto, cómo, cuándo y dónde recolectar para asegurar su reproducción. Asimismo, al recolectarlas tu mismo, te aseguras que fue una recolección ética y sustentable.
7.  Descubres sabores nuevos. En la medida que recolectes y te atrevas a preparar esta flora comestible de diferentes maneras, descubrirás sabores muy interesantes y verdaderamente locales. ¡Quizás alguna se convertirá en una receta familiar!
8.  Diversificas tu dieta. ¿Cuándo fue la última vez que probaste un alimento nuevo? También aumentarás el numero de alimentos que consumes, diversificando tu canasta familiar.
9.  Sales al aire libre y de tu rutina. Si necesitas un propósito para salir a caminar afuera, ¡qué mejor que ir a buscar ingredientes para tu almuerzo!
10.  Te conectas con tiempos antiguos y continúas una tradición recolectora. Al recolectar y consumir estos alimentos podemos entender cómo nuestros antepasados vivían y se alimentaban, ya sea nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, o incluso un lejano antepasado humano hace miles de años. La recolección, y el conocimiento de las plantas en general, son oficios o conocimientos en extinción, pero aún no están muertos, ¡y podemos aportar a la transmisión de este conocimiento entre generaciones!